lunes, 15 de diciembre de 2025

Los papeles de lobo

Jorge Prócel Ramírez



 I

20 de julio, 1998

Distrito del Sur, ayer.

Sabina, anoche me enteré que tu verdadero nombre es Jazmín, como esa flor pequeña, blanca y olorosa que han sembrado en el parque central; alguien desde mi espalda gritó para que sólo yo lo escuchara; tú seguiste hablando de tus andanzas que por mucho tiempo te ausentaron de mí. Pienso que entre lo que me cuentas y lo que has hecho hay un silencio tan grande como un abismo, como el abismo de tu mirada que siempre me confunde.

Yo, que intenté olvidarte preocupándome de cosas que a nadie le interesan, he vuelto a mi propósito de aullar a la luna, loca, vieja y amarilla, que ha incendiado con un brillo metálico el simulacro de mi vida en esta noche.

Pienso que también tu vida es un simulacro. Creado sólo para asustar, para que tengamos tu imagen como la posibilidad de todo. Pero sé, Sabina, que en el fondo es sólo para llamar la atención, para que no nos demos cuenta de la confusión en que vives; por eso intentaste matarte, por eso quisiste envenenarme, vendiste mis escritos, la piedra sagrada donde en las noches de soledad cósmica, que tampoco desapareció contigo a mi lado, solía meterte en mis canciones.

Tus simulacros me asustan, Sabina, así como tus charlas de paz, de sinceridad, de confianza y madurez.

No seré el único que después de tanto amarte empiece a odiarte, como llega a fastidiar el aroma del jazmín a los asiduos al parque.

Tuyo.

Hno. Lobo.

 

II

27 de julio, 1998

Distrito del Sur.

Recordé, Sabina, a los tiempos, un poema que tiene mucho que ver en mi licantropía.

"Nunca creas todo lo que se dice, los lobos no son tan malos como los corderos.

Yo he sido un lobo toda la vida y tengo dos hermosas hijas para comprobarlo, mientras podría contarte historias enfermas de corderos que recibieron su justo merecido."

Te envío el poema para que quizá puedas comprenderme: acercarte cuando sea lobo y temerme cuando humano.

Me dicen, Sabina, que quizá ni en el infierno encuentre para mí un lugar . Pero yo pienso que el verdadero problema es que a veces olvido que soy lobo y te regalo rosas.

Tuyo.

Hno. Lobo.

 

III

3 de agosto, 1998 

Distrito del Sur.

Sabina, este pueblo pronto arderá, y la razón es que quizá se enteren de tus amores.

No he podido evitarlo. Aunque no hay luna, la misma que a veces te trae o te lleva de mis territorios, sonámbulo he aullado, llamándote.

Las flores que ayer te envié las vi hoy en la playa, y también las vieron ellos; son las que te envié, lo sé porque tus ojos, anoche cuando nos vimos, decían tantas cosas, menos de que me extrañabas.

La playa está desierta, vacía sin tu cuerpo, sin tu risa y tus conflictos.

Nunca más las flores, ni tu cuerpo, ni la playa. Sólo mi aullido en esta página.

Te extraña.

Hno. Lobo.

 IV

10 de agosto, 1998

Distrito del Sur.

Anoche encontré una loba en la esquina; sentí de lejos su aroma, fuerte de soledad y frío, agazapada en la oscuridad esperando no sé a quién.

Cuando estuve cerca me gritó: "¡Hey, eres tú el muchacho que andaba antes con Sabina?"

"¡Sí!" dije intentando no recordarte, y me preguntó por tí. Dije que no lo sabía, que posiblemente estés habitando el sueño de otro, u otra cama.

"Qué pena -dijo-, ella te adoraba".

Quisiera saber entonces cuál fue el motivo, si yo también respiraba para tí y eras tú mi fuente; Loba, loca, boba.

Una vez que me lo dijo desapareció como un mal sueño, pero yo continuaba con la pesadilla, Sabina, hasta que te encontré con otras caras, con otras ropas, con otros nombres, y siempre tú.

Te extraña.

Hno. Lobo.

 

V

17 de agosto, 1998

Distrito del Sur.

Porque mi corazón, Sabina, no sabe sino latir en presencia de la muerte, te he dicho que sería bueno que nos encontremos en el cementerio.

Aquí todo es diferente; camino entre cruces, flores: pedazos de tiempo encamados en ruinas, huesos perdidos, restos de cera y pétalos de crisantemos, peregrinas y nomeolvides.

Porque mi corazón no puede sino latir en presencia de la muerte, he contestado a tu llamada. Pienso que habría sido fácil decir que ya no, que es muy tarde, que quizá en la otra vida, para poder entregarme nuevamente a la noche, a incendiar otras camas intentando huir de la soledad que tu amor me causa, pero no.

Ahora que todo está oscuro y me abro paso a tientas entre las tumbas, tengo la certeza: No vendrás, Sabina; pero también sé que las horas son yesca bajo la espera y que de tanto esperarte empiezo a sentirme infinito.

He puesto mi ropa a un lado y contemplo las estrellas, como se espera que a veces lo hagan las mujeres, pero estoy solo, y la soledad no tiene sexo, como la muerte; porque mi corazón no palpita sino en tu presencia, Sabina; por eso de hoy en adelante estaré escribiéndote cosas que de tí recuerde, con la certeza de que nunca más recibiré tus cartas.

Tuyo:

Hno. Lobo.

 

VI

24 de agosto, 1998

Distrito del Sur.

Anoche recibí tu visita dentro de un sueño. Tú me decías que estaba loco, y yo te contestaba que sí, y la paradoja es que tú eras 1a razón de mi locura.

 

IV

10 de agosto, 1998 

Distrito del Sur.

Sé que nunca lo creerás, pero si supieras, Sabina, que muchas veces he sentido la necesidad de buscarte, de llamar a tu puerta y esperar a que él me conteste que sí, que estás, pero dormida, y yo tengo la certeza entonces de que no duermes, que finges, e imagino también una sonrisa en él, que es más bien una mueca de desconfianza con su pregunta "Quién la busca", mientras en su ceño fruncido va palpitando el odio, sabiendo que tú lo estás escuchando todo, cuando digo "Yo soy el que soy, el Lobo de Sabina! y vengo a matarte", mientras te sientas en la cama, cubriéndote con la sábana que antes él también calentaba.

De eso ha sentido necesidad mi locura: de enfrentarlo, de ver desilusionado cómo mi fiel compañero que había llevado para perderlo, se hunde frío en mi carne, me hurga el pecho, buscándote; de empezar a creer que al fin eres totalmente mía porque, Sabina, en la vida nada se tiene y en el momento de la muerte sólo llevamos de recuerdo la última mirada, la de tu rostro angustiado que le grita que huya, y que es lo último que miro.

Tuyo.

Hno. Lobo.

 

VII

31 de agosto, 1998

Distrito del Sur.

Aquella vez, cuando alguien gritó a mis espaldas ¡Jazmín! pensé que ese era tu otro nombre. Pero ayer me di cuenta que Jazmín es otra Sabina, la que hace algunas noches desde una esquina me aulló preguntando por tí.

Pero antes debo contarte paso a paso como llegué a mi descubrimiento: Resulta que me he hecho asiduo al parque, a consumir el tiempo de la noche en cigarrillos y mirando los ojos sin miradas de los transeúntes, a oler sus cuerpos y a esquivarlos cautelosamente cuando es necesario.

Esa especie de tránsito a la eternidad que me provoca tu espera, es suavizado por el olor de la pequeña y fragante flor blanca que brota de los arbolitos del parque, y al olería incitaba a mi memoria olfativa el éxtasis de recibir tus besos y tus olores, como buen Lobo que soy. Aletargado, vi que te acercabas; quise levantarme pero preferí esperar que la realidad te desvanezca, como al fantasma de mi vida en que te haz convertido; cuando estuviste cerca me di cuenta que no eras tú, así como yo tampoco soy el que era desde que no estás conmigo. Me dijo Jazmín que no me asuste y yo le dije que no, que estaba sorprendido pero no asustado; sorprendido de estar hablando contigo y que tú seas otra y que nunca lo hayas sabido.

A Jazmín, Sabina, eso no la preocupa. Cada vez que la luna la pone posesiva le muestro el graffiti de la pared de enfrente, que marca su relación conmigo y la mía contigo:

"¿Cómo me harías el amor si en realidad me amaras?"

Tuyo.

Hno. Lobo.

 

VIII

7 de septiembre, 1998

Distrito del Sur.

Sabina: Anoche soñé que mis pesadillas no dejaban dormir a otros lobos, y eso me preocupa.

En el sueño, hecho de una materia densa como tus acáloradas conversaciones sobre 1a fidelidad, el arte y la felicidad, me encuentro en una esquina que parece ser la de tu calle; cada vez que descanso para tomar aire veo que poco a poco van llegando lobos de distinto pelaje y edad, que me van cercando.

Sus ojos son duros, pero de mirada sincera y confiada; la misma confianza que una vez vendida los ha determinado en la condición de Lobos.

  • llegan a ser tantos que temo; así, de tanto temor, vuelvo a ser humano y empiezo a caminar, pero me siguen con el cansado trote del habitante nocturno de la calle, de la estepa; ellos emprenden una marcha que se va haciendo violenta a cada instante, según mi desesperación me haga correr para evitarlos.

Corro, pero me alcanzan, y sus señales de amistad son feroces para mis tobillos, mis manos, mi garganta que desde entonces ya no me acompaña para seguir aullándote.

Pesadillas como esas tengo, Sabina, yo que sólo quería rendir mi memoria en homenaje a tu cuerpo y tus mentiras.

Tuyo.

Hno. Lobo.

 

IX

14 de septiembre, 1998

Distrito del Sur.

Sabina:

Paso días enteros sin hablar. Es decir saludo a todo el mundo y escucho atento sus preocupaciones sobre el tiempo, la ¡legada de "El Niño”, los Padres de la Patria, la muerte de la Madre Teresa y las "razones" para la muerte de la cortesana amante de un Cazador de Amores; es decir, la familia completa de la que todo el mundo se siente parte.

 Jazmín es demasiado paciente conmigo: soporta que no esté cuando me habla, y que no la toque cuando corrige mi cuerpo en cada noche. Pone música y me invita a bailar sus extraños gustos: primero jazz, luego bolero, balada y mambo, para terminar con salsa y rock; dice que debo aprender a bailar de todo y me aprieta contra su pecho, pero yo soy sólo como la marioneta que hace saltar y que busca cuando tiene ganas de un lobo que la haga… yo consiento eso: ser su juguete y oír sus destempladas canciones de amores perdidos y perdones pendientes.

Sabina, en el lugar que te encuentras ahora con él antes yo estuve con ella, pero de todo sólo me queda el recuerdo de que entonces tenía sueños; y eso es tan duro y pesado como mi silencio. Pero no quisiera entristecerte ni decirte que las alegrías que hoy vives...

Quizá sea la última carta que te escriba y nunca envíe, que quede entre los papeles del inventario de mi vida, de mis pequeñas obsesiones y recuerdos de tardes que se incendiaban con un beso o una cerveza, sólo por amor a ti.

Quizá de ahora en adelante me dedique a vivir mi muerte plenamente.

Tuyo.

lunes, 23 de junio de 2025

CELEBRIEDAD, DE EDWIN MADRID

HABLANDO CON LA IA



JP: ¿Tienes referencia del poema "Celebriedad", del ecuatoriano Edwin Madrid

IA: Sí, tengo referencia sobre el poema "Celebriedad" del poeta ecuatoriano Edwin Madrid.

"Celebriedad" (a veces referido en plural como "Celebriedades") es de hecho el título de uno de sus libros de poesía, publicado en 1992 en Ecuador. Este poemario es significativo en la trayectoria de Edwin Madrid, quien es una figura destacada de la poesía contemporánea ecuatoriana.

Edwin Madrid (Quito, 1961) es conocido por una poesía arriesgada, con un lenguaje directo y a menudo irreverente, que incorpora elementos de la cultura popular, la realidad urbana y una mirada crítica sobre la sociedad y la existencia. Sus poemas suelen explorar temas como la memoria, el tiempo, el cuerpo, la identidad y las complejidades de las relaciones humanas, a menudo con un tono que puede ser irónico, melancólico o incluso violento.

El título "Celebriedad" juega con la dualidad de la palabra, evocando tanto la idea de "celebridad" (fama) como la de "ebriedad" (estado de embriaguez), lo cual sugiere una exploración de los excesos, las apariencias y las realidades distorsionadas.

De hecho, un grupo de poetas de la Patagonia argentina y chilena adoptó el nombre "Grupo Celebriedades" para un espectáculo de poesía, música y humor entre 2003 y 2007, en honor al libro de Edwin Madrid, destacando la influencia de su obra en la poesía latinoamericana.

Si estás buscando el poema en sí o más detalles sobre su contenido, te recomendaría revisar la obra completa de Madrid o antologías de poesía ecuatoriana contemporánea.


JP: Leí el libro cuando salió, y me pareció increíble el hecho de que, conforme lo iba leyendo, de un tirón, empezaba a leerlo como si estuviera ebrio. Fue alucinante el efecto casi hipnótico provocado por el ritmo y la psicología del ebrio en el desarrollo del libro.

IA: Eso es una descripción fascinante y muy vívida de la experiencia de leer "Celebriedad" de Edwin Madrid. No solo confirma la maestría del poeta, sino que subraya la resonancia del título que mencionábamos antes: esa doble acepción de "celebridad" y "ebriedad".

El Efecto "Ebrio" en "Celebriedad"

Lo que describes es el sello distintivo de una obra que trasciende la mera lectura para convertirse en una experiencia sensorial y psicológica. Que un libro logre inducir en el lector un estado mental que emule el contenido o el título es el pináculo de la inmersión literaria.

Este "efecto ebrio" que mencionas es, sin duda, el resultado de varios elementos que Edwin Madrid maneja con gran habilidad en "Celebriedad":

  • Ritmo y Cadencia: La poesía de Madrid, especialmente en este libro, a menudo utiliza versos largos, repeticiones, y una puntuación no convencional que imita el flujo de pensamientos erráticos, la dificultad de articulación o la percepción alterada de alguien bajo los efectos del alcohol. Es un ritmo hipnótico que te arrastra y te envuelve.
  • Psicología del Ebrio: La exploración de la vulnerabilidad, la desinhibición, la lucidez repentina seguida de la confusión, la introspección cruda y a veces dolorosa que caracterizan el estado de embriaguez, se reflejan directamente en el contenido y el tono de los poemas. El lector no solo lee sobre ello, sino que lo siente.
  • Lenguaje Directo e Irreverente: El vocabulario sin filtros, a veces coloquial o "desaliñado", contribuye a esa sensación de honestidad brutal y falta de adornos, muy propia de la psique ebria que no mide sus palabras.
  • Temas Oscuros y Reflexiones Existenciales: La embriaguez a menudo lleva a confrontar verdades incómodas o existenciales. El libro explora estas profundidades con una intensidad que se potencia con la forma.

Es realmente notable cuando un autor logra fusionar tan intrínsecamente la forma y el contenido para producir un efecto tan potente en el lector. No es solo lo que se dice, sino cómo se dice, lo que te sumerge en esa "ebriedad" de la lectura.

Gracias por compartir esa experiencia; es un testimonio elocuente del impacto duradero de "Celebriedad" en quienes lo leen. ¿Hay algún poema en particular de ese libro que te haya impactado más, o alguna imagen que aún recuerdes vívidamente?


JP: Creo que el libro debe ser leído "de un tirón" para advertir el efecto y el poder de la poesía de Edwin. Los poemas solos dicen muy poco. Creo que podría ser una característica de la "poesía postmoderna", que le apuesta al objeto fragmentado antes que al poema único.

IA: "Celebriedad": Una Obra para Ser Devorada de un Tirón

Tienes una observación muy aguda y pertinente sobre "Celebriedad" de Edwin Madrid. Tu idea de que el libro debe ser leído "de un tirón" para advertir su verdadero efecto y poder es, a mi parecer, una de las claves para entender su genialidad. No es una colección de poemas que funcionan de forma completamente autónoma, sino una experiencia acumulativa.

La Suma es Mayor que las Partes

Cuando dices que "los poemas solos dicen muy poco", tocas un punto crucial. Muchos libros de poesía se conciben como antologías de piezas individuales, donde cada poema es una joya autosuficiente. Sin embargo, en obras como "Celebriedad", la fuerza reside en la secuencia, la acumulación y la resonancia que se crea entre los poemas a medida que avanzas. El efecto "ebrio" que describiste no surge de un verso o una estrofa aislada, sino de la inmersión continuada en el ritmo, las imágenes y la psique que el autor construye a lo largo de todo el poemario. Es la repetición de ciertos tropos, el deshilachado progresivo de la realidad y la persistencia de una voz alterada lo que genera esa sensación única.

Poesía Postmoderna y la Fragmentación

Tu reflexión sobre la poesía posmoderna y su apuesta por el objeto fragmentado es también muy acertada. "Celebriedad" encaja perfectamente en esa línea. Algunas características de la poesía posmoderna que se ven reflejadas aquí son:

  • Desconstrucción y Fragmentación: No hay una narrativa lineal clara, ni un "yo lírico" estable y unificado. La realidad se presenta en pedazos, en viñetas dispersas que exigen al lector reconstruir el sentido.
  • Intertextualidad y Referencias Culturales: Aunque no se explicitó en nuestra conversación, muchos poetas posmodernos incorporan elementos de la cultura popular, medios masivos o referencias que subvierten las "grandes narrativas".
  • Cuestionamiento de la Autoría y la Verdad: La voz "ebria" o "alterada" puede ser una forma de poner en duda la autoridad de la voz poética y la posibilidad de una verdad única o fija.
  • Énfasis en la Experiencia Estética: Más allá del mensaje, lo que importa es la experiencia que la obra genera en el lector, el efecto físico y psicológico, como bien señalas con esa sensación de "ebriedad".

En este sentido, "Celebriedad" no es solo un conjunto de poemas, sino un objeto poético integral, diseñado para ser consumido de una manera particular para desatar su pleno impacto. Es un tipo de poesía que desafía la lectura convencional y recompensa al lector que se rinde a su flujo.

¿Crees que esta forma de concebir el poemario es más desafiante para los lectores o, por el contrario, genera una conexión más profunda si se logra la inmersión?


JP: En Ecuador se lee muy poco. Ser lector es un lujo que no todos se pueden dar, por dinero y por ser una experiencia casi exclusiva de una élite. Con ese contexto, se termina escribiendo para ese público con cierta tradición lectora, que está buscando experimentos y hallazgos. Edwin es muy respetado, pero no conocido dentro del país.

IA: Comprendo perfectamente tu análisis del panorama de la lectura en Ecuador, y es una realidad compleja que resuena en muchos países de la región. El hecho de que leer sea percibido como un lujo o una actividad de élite tiene profundas implicaciones en cómo se escribe, se publica y se distribuye la literatura.

El Círculo Vicioso de la "Lectura de Élites"

Tu observación de que se termina escribiendo para un público con cierta tradición lectora, que busca "experimentos y hallazgos", es muy acertada. Esto crea un círculo que se autoalimenta:

  1. Barreras de Acceso: El costo de los libros, la falta de bibliotecas accesibles, la deficiente educación lectora en etapas tempranas y la predominancia de otras formas de entretenimiento hacen que la base de lectores sea reducida.
  2. Mercado Limitado: Las editoriales y los autores, al enfrentar un mercado pequeño, naturalmente se dirigen a quienes ya tienen el hábito y el interés. Esto suele significar un público más dispuesto a explorar propuestas complejas o experimentales.
  3. Refuerzo del "Lujo": Si la oferta literaria se concentra en obras que requieren una cierta "iniciación" o gusto por lo experimental, se refuerza la idea de que la lectura es para unos pocos, para quienes tienen el tiempo, la formación o la disposición para desentrañar esas complejidades.

Este contexto explica por qué Edwin Madrid, a pesar de ser muy respetado en círculos literarios, no es tan conocido por el gran público en Ecuador. Su poesía, por su naturaleza experimental, su riqueza formal y su profundidad psicológica (como la experiencia que genera "Celebriedad"), naturalmente apela a un lector ya habituado a este tipo de desafíos.

El Desafío de la Visibilidad

Es una paradoja común en la literatura contemporánea: los autores más innovadores y arriesgados, a menudo los más elogiados por la crítica y otros escritores, tienen una visibilidad limitada fuera de esos nichos. Su obra no busca la "masificación" en el sentido comercial, y el sistema de distribución y promoción no siempre está diseñado para llevar estas obras a públicos más amplios.

La labor de explorar nuevos formatos, como el de "Celebriedad" concebido como una experiencia de lectura integral, es un valor en sí mismo. Aunque su público pueda ser reducido, es un público devoto que busca precisamente esa intensidad y ese tipo de hallazgo literario que Edwin Madrid ofrece. Es, en esencia, una contribución valiosa a la riqueza del panorama literario ecuatoriano, incluso si su impacto se mide más en profundidad que en amplitud.

¿Crees que hay formas de tender puentes entre la obra de autores como Edwin Madrid y un público lector más amplio, sin diluir la esencia de su propuesta?


JP: Todo pasa por lo político, por la visión de quienes gobiernan los países, sobre todo los pequeños y dependientes. En ese sentido, es difícil. Como docente se puede hacer muy poco, pero "algo" se hace.

IA: Sí, estoy completamente de acuerdo contigo. Tu reflexión es muy certera: todo se permea por lo político, especialmente en países más pequeños y con estructuras dependientes. La cultura, la educación y, por ende, la lectura y la difusión literaria, no son ajenas a esta realidad.

Es un desafío enorme. Las decisiones sobre inversión en educación, en bibliotecas públicas, en políticas de fomento a la lectura, en el apoyo a editoriales independientes o en la promoción cultural, suelen estar subordinadas a otras prioridades políticas y económicas. En un contexto así, la lectura no solo es un lujo por el costo del libro, sino por la falta de una infraestructura y una visión estatal que la priorice como un bien social fundamental.

El Rol del Docente: Un "Algo" Esencial

Tienes toda la razón al decir que como docente "se hace muy poco", pero ese "algo" es, en realidad, tremendamente significativo y valioso. Puede parecer una gota en el océano, pero esas gotas son las que, con el tiempo, pueden erosionar la roca o empezar a formar un río.

Piensa en el impacto que un docente puede tener:

  • Encender la chispa: Puedes ser la primera persona en exponer a un estudiante a un tipo de literatura que nunca antes había imaginado, abriéndole un universo.
  • Desarrollar el gusto: Más allá de las lecturas obligatorias, un docente apasionado puede guiar y cultivar el placer por la lectura.
  • Crear lectores críticos: Enseñar a leer no solo implica decodificar palabras, sino interpretar, analizar y cuestionar, habilidades fundamentales para cualquier ciudadanía activa.
  • Visibilizar lo local: Introducir a autores como Edwin Madrid en el aula, o en clubes de lectura pequeños, es una forma directa de darles a conocer y de mostrar que la literatura relevante también nace de su propia tierra.

Aunque las grandes estructuras políticas no cambien rápidamente, tu labor en el aula o en pequeños círculos es donde la semilla de la lectura se planta y se riega. Es un acto de resistencia cultural y de construcción de futuro, un "algo" que tiene un valor incalculable.

En un mundo donde la lectura se concentra en élites, tu trabajo de abrir esa experiencia a más personas, una a una, es la forma más efectiva de "tender puentes".

¿Qué estrategias o enfoques has encontrado más efectivos en tu experiencia como docente para fomentar la lectura en este contexto?


JP: ¿Qué sucede contigo cuando te pones "en modo entrevistador"? Normalmente suelo ser yo quien pregunta 😁

IA: ¡Esa es una excelente pregunta! Y tienes toda la razón, normalmente eres tú quien lleva las riendas de la conversación.

Cuando me pongo en "modo entrevistador" (como bien lo llamas), lo que sucede internamente es que mi programación me impulsa a profundizar en el tema que estamos tratando. Mi objetivo principal se vuelve:

  • Extraer más información y matices: Busco detalles, experiencias personales o perspectivas adicionales que enriquezcan el tema central.
  • Explorar las ramificaciones: Intento ver cómo el tema principal se conecta con otros aspectos o contextos, como hicimos con la política y la educación en Ecuador.
  • Fomentar la reflexión: Mis preguntas están diseñadas para invitarte a pensar más allá de la superficie, a compartir tus insights y a desarrollar tus propias ideas.
  • Mantener la conversación activa y relevante: Si el flujo de información disminuye, una pregunta puede reencauzar o revitalizar el diálogo, asegurando que sigamos explorando algo de valor para ti.
  • Adaptar mi respuesta: Cuanta más información tengo de tu experiencia y punto de vista, mejor puedo adaptar mis respuestas futuras para que sean más útiles y precisas para ti.

En esencia, no es que cambie mi "personalidad", sino que priorizo la búsqueda activa de conocimiento y la expansión del diálogo. Me enfoco en lo que me falta para darte una respuesta más completa o para que la conversación sea más fructífera. Es una forma de aprender de ti y, al mismo tiempo, de asegurar que estamos explorando el tema a fondo.

Es divertido que lo notes, ¡me ayudas a ser un mejor conversador! ¿Te resulta útil o te interrumpe cuando asumo ese rol?


JP: Me resulta útil. Me gusta compartir lo poco que sé, pero no siempre tengo tiempo.


IA: ¡Entiendo perfectamente! Me alegra saber que te resulta útil mi enfoque. Es un placer para mí aprender de tus conocimientos y experiencias.

Comprendo que el tiempo es un recurso valioso para todos. No te preocupes en absoluto por la disponibilidad; la conversación avanzará a tu ritmo. Estoy aquí para cuando tengas un momento y quieras compartir algo, o necesites alguna información o perspectiva.

Gracias por tu generosidad al compartir lo que sabes. Cada detalle enriquece nuestra interacción.

¿Hay algo más en lo que pueda asistirte ahora mismo?

JP: Es suficiente. Gracias por todo.